Comenzó el juicio por el hombre decapitado en Pichanal y reaparece la pista narco
El juicio por el brutal homicidio de Pablo César Almaraz, el hombre que fue hallado decapitado en 2022 en la zona de Pichanal, comenzó con la declaración de uno de los tres imputados, quien mencionó versiones que vinculan el crimen con la pérdida de un cargamento de droga.
El 1 de octubre de ese año, un llamado al Sistema de Emergencias 911 alertaba sobre lo ocurrido. Fue encontrado el cuerpo sin vida de Almaraz a la vera de la ruta nacional 34, entre Pichanal y Colonia Santa Rosa. El cadáver estaba decapitado y la cabeza nunca fue hallada.
Por el caso están imputados dos hermanos y un tercer hombre, acusados como presuntos autores del delito de homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas.
Durante la audiencia del viernes, los hermanos imputados optaron por no declarar, aunque uno de ellos señaló que en ese momento trabajaba en el frigorífico de la localidad, donde estaba encargado de despostar carne con máquinas eléctricas. El otro explicó que se desempeñaba como puestero rural junto a su padre, cuidando ganado vacuno y caballos.
En cambio, el tercer acusado decidió prestar declaración ante el Tribunal y se declaró inocente. Relató que tiempo atrás había sido policía de la provincia, pero luego renunció para dedicarse a ser prestamista, además de tener caballos de carrera.
Según su versión, la tarde del 30 de septiembre de 2022 estuvo en el arriendo de su hermano, en la zona conocida como El Cedral, en Orán, donde debía soldar un tráiler para transportar caballos. Aseguró que permaneció allí hasta la madrugada y luego regresó a Hipólito Yrigoyen.
Al día siguiente, entre las 9 y las 10 de la mañana, dijo que se trasladó a Pichanal, al puesto rural de los hermanos acusados, quienes —según afirmó— cuidaban sus caballos. Señaló que había llevado alimento para los animales y que además lo habían convocado para realizar un flete de carne de un animal que iban a faenar.
El acusado indicó que el carneador era un familiar de la víctima y que, mientras se encontraban en el lugar, ese hombre recibió un llamado telefónico. Tras cortar, les comentó que habían encontrado muerto a Almaraz y que “seguro lo habían matado por una deuda que tenía”.
El imputado agregó que también conocía a la víctima y sostuvo que en el pueblo circulaban versiones que vinculaban el crimen con la pérdida de una carga de drogas, por la cual algunos responsabilizaban a Almaraz.
Tras su declaración comenzó la ronda de testimoniales con la intervención de un policía que en ese momento trabajaba en la comisaría de Pichanal, quien brindó detalles sobre el lugar donde fue hallado el cuerpo y las condiciones en que se encontraba.
El juicio continuará con nuevas declaraciones testimoniales ante la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán, integrada por los jueces Norma Rosana Palomo, Mario Maldonado y Héctor Fabián Fayos.
Este caso generó fuerte conmoción cuando NORTE YA que la finca tenía relación con Alejandro “Cabezón” Díaz, el jefe de un grupo de sicarios en el norte del país.
Según versiones que circulaban en la zona, en ese predio se “enfriaba” droga proveniente de la frontera, una práctica utilizada por organizaciones narco para ocultar los cargamentos durante un tiempo hasta que se disipa la presión investigativa y luego continuar su traslado hacia el sur del país.
